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Tata

Femenino=pasión

-¡Qué frío tengo!
-Venga mujer, no exageres.

No exageramos.
Desde siempre las mujeres hemos dicho que sentíamos más el dolor. Si un hombre supiese lo que es el dolor de regla, por poner un ejemplo, no creo que sea capaz de soportarlo durante 5 minutos. Y no me lo invento.
Investigadores del Reino Unido han estudiado cómo las diferencias de sexo pueden afectar a la percepción del dolor. Sus conclusiones son claras: las mujeres sienten más dolor que los hombres, les afecta a más áreas del cuerpo, más a menudo y durante más tiempo.
¿Qué quiero decir con esto? Pues que el cuerpo de la mujer es mucho más receptivo. Lo podría asociar con eso del “sexto sentido femenino”, con el “olfato”, o con lo que queráis, pero esta demostrado que una mujer siente mucho más que un hombre. No sólo en dolor, sino que también en placer.
Así que aquellos hombres que se crean superiores en cualquier cosa, que sepan que su cuerpo hace poco por su mente. El de una mujer la hará sentir con más intensidad todo aquello que la rodee. Sea bueno, o malo. A fin de cuentas, así es como debemos vivir: sintiendo todo con pasión.

Hoy he sacado el edredón de debajo de mi cama

Todo el verano he estado conviviendo con una simple sábana y una fina cobertura. Hace un par de noches cambié mi camisón de tirantes por "El Pijama del Invierno": unos pantalones y una camisa XXXXL. Pero ayer por la noche el frío me corroía. Eran las tres de la mañana y los escalofríos no paraban de hacerme tiritar, así que me armé de la poca energía que me quedaba y saqué el pulcro edredón del cajón de mi cama. Puse la cabeza sobre la almohada y me hice una bolita debajo de esas tres capas.
También hace un par de semanas cambié Chambao, música que me recuerda a calor y agua salada, por algo más friolero.
También, un día me vi buscando en el cajón de los calcetines unos que fuesen finos y cómodos. Las chancletas ya se están llenando de polvo y ahora las bambas saltan de alegría.

Así de simple funciona todo. Si tenemos frío sólo tenemos que taparnos; si queremos comer, sólo tenemos que freírnos un huevo... sólo lo podemos hacer nosotros... y pienso ¿y si queremos empezar el invierno siendo felices?

Sí, hay que escribir

Según algunos psicólogos, la escritura facilita la liberación de la mente y nos aleja de aquellos agobios diarios, del estrés y los complejos.

He mirado hacia atrás. He vuelto a leer y a recordar. Hoy he descubierto que todo eso es cierto. Y que gracias a mis desconocidas ansias de escribir he mejorado mi estado.
Se quedaron atrás los días de mi completa tristeza, de esos días grises cuando, en realidad, brillaba el sol en lo alto.

Seguimos adelante con una nueva cara, unas nuevas ánsias y un nuevo corte de pelo.

El sentido de las letras

El sentido de las letras

Las letras tienen sentido. Estando agrupadas y ordenadas consiguen evocarnos una idea, un sentimiento, una descripción.
Los número también pueden recrear en nuestra mente una idea de multitud o una nímia descripción. Pero sólo hay 10 carácteres, y su filosofía se desvanece a la que pasan de 4 dígitos.
Las letras tienen sonido, tienen carácter, tienen tónica y átona, son guturales o viscerales. Pero cuando éstas, sintiéndose prostituidas, pasan a querer darle un sentido más fuerte a un simple número, el odio puede llegar a crecer en nuestro interior. Y esas estimadas e inusuales "x", "y" o "z" pasan a ser el virus que nuestro cuerpo no puede soportar. Y nos encolerizamos. Y nos sentimos engañados. Y nuestra mente se bloquea.

¡Qué orgullosa me siento de ser "de letras"!, y ¡Cómo odio la estadística y la álgebra!

La canción más triste

te echo de menos, le digo al aire
te busco, te pienso, te siento y siento
que como tú no habrá nadie
y aquí te espero, con mi cajita de la vida
cansada, a oscuras, con miedo
y este frío, nadie me lo quita

tengo razones, para buscarte
tengo necesidad de verte, de oirte, de hablarte
tengo razones, para esperarte
porque no creo que haya en el mundo nadie más a quién ame
tengo razones, razones de sobra
para pedirle al viento que vuelvas
aunque sea como una sombra
tengo razones, para no quererte olvidar
porque el trocito de felicidad fuiste tú quien me lo dio a probar

el aire huele a tí, mi casa se cae porque no estas aquí
mis sabanas, mi pelo, mi ropa te buscan a tí
mis pies son como de cartín
que voy arrastrando por cada rincón
mi cama se hace fria y gigante
y en ella me pierdo yo
mi casa se vuelve a caer
mis flores se mueren de pena
mis lagrimas son charquitos
que caen a mis pies
te mando besos de agua
que hagan un hueco en tu calma
te mando besos de agua
pa que bañen tu cuerpo y tu alma
te mando besos de agua
para que curen tus heridas
te mando besos de agua
de esos con los que tanto te reias

No hay razones para amar. Si las hay, todo se vuelve gris.

Paz

Ni las olas del mar se dignaban a romper el silencio griego.

Los tacones, los minishorts y la sonrisa

Es verano y vemos más carne.
Más pieles claras, morenas, pecosas, con pelos, depiladas, tatuadas, agujereadas...

Hay mujeres que estan en su máximo esplendor. Esperan con ansia al verano para poderse depilar en el centro de estética de la esquina, ponerse su minishort roto y cerrar hermáticamente sus tacones. Y ale. A lucir piernas.
Da igual que la chica sea bajita, con sus tacones se siente la más de lo más. Da igual que no esté morena, ese short conseguirá que se suban los colores de otros. Ella aguantará toda la noche, con su peinados enlacado, sus pendientes del mercadillo y... como no, sus tetas recién operadas. Allí está, aguantando el tipo, luciendo rodillas, mostrando pantorrillas... pero pasa algo. No se mueve. No. Sólo... sólo... ESTÁ.

Triste, ¿no? Como dice la canción "la vida es una carnaval". Y es cierto. Algunas llevan máscaras de silicona, otras máscaras de marca, máscaras de tacones, máscaras de color carne... pero ninguna de ellas llevará la máscara invisible. Ese antifaz que todos tenemos y que más se agradece. Ese trocito de "algo" que no es nada pero es tanto que transmite personalidad, sencillez, amabilidad, tolerancia y humildad. Porque pongamos lo que nos pongamos somos humildes.
Ni lo tacones, ni los 35€ de depilación, ni ese minishort vaquero conseguirán que esa máscara oscura y venenosa tranmitan lo que uno siente por dentro. Lo que uno hace para su propio disfrute. Porque si alguien quiere ponerse unos tacones de 12 cm y lucir su trasero, primero de todo, y ante cualquier cosa, debe salir SONRIENDO.
Si uno no quiere, porque todo es cuestión de gustos, enclastarse unos tacones, con su amplia sonrisa conseguirá más que un nímio cinturón vaquero.

Brindo por la sonrisa, por la autenticidad y por mi hermana.

Anécdotas aisladas

Anécdotas aisladas

Volamos por encima de la isla blanca. El cielo negro. Las casas blancas.
Nos despedimos de todos. Morenos. Bebida verde.
Todavía sentimos la música. Arena fina. Gafas de sol.
¿Volveremos? Es imposible preguntárselo. Sí.

Volveremos. Claro. Sí.

Me voy para volver

Dicen que cuando haces un viaje no vuelve la misma persona.
Me voy para volver de distinta forma. Me voy para no volver como soy ahora. Me voy para vivir.

El martes pasaré de la más cruda de las obligaciones a el más liberador y relajante de los placeres.
El martes vuelo. Me alzaré y partiré hacia la cuna de la democrácia, hacia el inicio del arte.
El martes soñaré que hago un examen para luego flotar hasta unas enigmáticas y mitológicas islas.

Feliz verano.

R, algo de lo típico de mí se queda en este rincón de la galaxia.

Verdecolor

Era una chica aficionada al color verde y una adicta del cacao para labios.
Le encantaba reír y las coletas altas.
El verde de sus paredes transmitía serenidad, y el de sus sábanas naturalidad.
Llegó él con un aparatejo. "Hoy disfrutarás tú, mi amor". Un vibrador. "Siempre has dado placer, y hoy no me iré de aquí hasta que no tengas un orgasmo." El instrumento era de metal con una funda de goma en forma de pene.

La goma era verde. Verde. Verde serenidad. Verde tranquilidad. Verde naturalidad.

"¿Podré ser natural con un vibrador verde? ¿No me lo podrías haber traído rosa? ¿o marrón?"
Las ténues risas resbalaron por la ventana y se aposentaron en el patio interior.

* * *

Ella sigue pintándose los labios.
Él es jardinero.
Del vibrador... poco se sabe.

"Nada" mejor que nada

"Nada" mejor que nada

Supongo que es normal.
Las fiesta universitarias tienen su fama de locula y desenfreno. Todo es cierto.
Después de acabar exámenes, ese mismo día por la noche salimos. Al amanecer dormimos en la playa, y ese mismo día por la noche volvimos a salir. Y esta mañana me desperté entre un vaso y una duna de arena. Y mañana volveré a pasar horas y horas en la playa. La playa. Ese lugar donde el hacer nada es vivir en paz con uno mismo.

Diario de una burguesa

Hace unos días tuve que ir a una comisaría de la Policía Nacional a pedir mi DNI. Por fuerzas mayores, mi tarjeta de identificación voló, junto con mi bolso, una fatídica noche de Mayo.
Al llegar me sorprendió la larguísima cola de gente. Pensé que serian los últimos imigrantes que esperan a regularizar sus papeles, pero cual fue mi sorpresa que esa era la cola para todo tipo de gestión burocrática.
Pregunté a un amable policía y me indicó que debía hacer la cola "como todos los demás". Yo no tenía tiempo ni ganas, así que volví a la gran ciudad cogiendo la línia del metro 5 (azul). De camino a la parada, bloques y bloques de pisos diminutos con ropas, sábanas y demás prendas se balanceaban en lo alto de los balcones. Sábanas blancas, supuestamente recién lavadas, con manchas, ropas compradas en el mercado de enfrente... una vista donde el color predominante era el triste negro y el liberador blanco.

En el metro mujeres con carritos de compra heredados de sus difuntas bisabuelas, niños con pistolas jugando con los anillos de oro de sus madres, una solitaria joven fumando... y un hombre con un polo rosa, que anteriormente fué rojo, soltando un monólogo sobre sus hijos, su madre, su "supuesta" mujer y algo sobre unos kleenex.
Las palabras salían de su boca con monotonía y premeditación. ¿Escribió su discurso en casa? ¿sabe escribir o leer? ¿o un día se dió cuenta que daba efecto pronunciarlo con tal pesadez?

Bajo en una estación y hago transbordo en la línia 3 (verde esperanza). Aquí los sillones son amplios, la temperatura es perfecta, y los zapatos y bolsos aconjuntados me transmite tranquilidad y me devuelven al único mundo que creia de su existéncia.

(PD: Adabtación de la realidad con toques realistas)

Vampiros de biblioteca

10 am: me levanto. Desayuno sangre. Me visto y salgo a la calle con las gafas más oscuras que tenga.
12 am: Llego a un castillo lleno de libros encriptados, y allí me paso lo que queda del día (y la noche)
1 am: salgo del castillo, con menos energía que ayer y vuelvo volando a mi cueva para poder meditar sobre mi nocturna vida.

El deseo de la nieta.

El deseo de la nieta.

Cada día de la semana coincido en el bus con una abuela y su nieta. Deben tener unos 75 y 5 años, respectivamente.
La niña es muy curiosa y no tiene reparo ninguno en observar detenidamente a la persona que tenga delante de su asiento. Hay veces en que esa persona le devuelve la mirada y cruzan unas inocentes sonrisas. Otros se sienten incómodos ante la insistente y escrutada mirada de la pequeña, y se revuelven en su asiento, echan los hombros hacia atrás o miran hacia su abuela en señal de ayuda. Pero la niña no dice nada. Sólo mira con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante y una expresión relajada en los labios. A veces desdibuja una sonrisa, como si hubiese cazado al vuelo el pensamiento de alguno de sus vecinos.
Su abuela observa a través de la ventana y cuenta las paradas que faltan para poder meter a su nieta en la bañera, ayudar a su hija en la cena e irse sola al piso número 3 a comer un yogur y quedarse dormida delante de la televisión.

Esta vez la pequeña parece más inquieta, y mientras mastica con ansia una galleta, se sienta y observa a la persona que tiene delante. Sus mandíbulas disminuyen de velocidad al mismo tiempo que se deja caer, poco a poco, en su asiento. La nieta ya no mastica, guarda la ya blanda galleta en algún rinconcito de su boca y observa. Observa. Cabeza reclinada hacia delante, la barbilla casi en el pecho, los ojos en lo más alto y esa sutil e indescriptible sonrisa en los labios.
El chico que está enfrente tiene raíces asiáticas. Sus ojos rasgados y los anchos pómulos delatan una multiculturalidad envidiable. Puede que eso sea lo que haya fascinado a la nieta. La pequeña sonríe, aunque parezca que lo hace para sus adentros se puede atisbar una leve alegría con un toque de malicia.
Se alza sobre las palmas de sus manos y, sin dejar de mirar al joven, le comenta algo a su cansada abuela. Apenas puedo oír lo que dice pero alcanzo a suponerlo por la respuesta de su abuela, que hará que en los ojos de la niña crezca un brillo y observe con fascinación a aquel individuo.
"- Es chino... él...
- Sí - responde la abuela con la mirada perdida en la carretera - ¿es guapo verdad?"
La nieta se vuelve a acomodar en el asiento como el gato que se mueve lentamente antes de saltar sobre su presa. El chico mira por la ventana y no parece importarle que alguien lo observe. La nieta, inmovil, lo mira: las manos a los lados de las piernas, la barbilla bajada, los ojos altos, la petrificada galleta en su boca. Y esa sonrisa. Una mezcla entre asombro, curiosidad y, me sorprende percatarme, deseo. DESEO.

"Las MUJERES tienen el PODER"

"Las MUJERES tienen el PODER"

Cuatro mujeres de cuatro étnias distintas: una africana, Bunmi Akpata-Ohohe; otra hispana, Lucía Lagunes; otra árabe, Mayram S. M. Ameen, y la última europea, Montserrat Minobis. El lugar no era las Naciones Unidas ni el Parlamento Europeo. Sino una remota aula en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. La razón, hablar contra el silencio de las mujeres en el Día Mundial de la Libertad de Prensa. ¿El aforo? Unas cuarenta mujeres y seis hombres. Sólo. Como dijo la coordinadora del “Centro de Información y Comunicación de la Mujer en América Central”, Lucía Lagunes, en estas conferencias tendría que ser mayoría el sexo masculino, porque son ellos los que tienen que darse cuenta del silencio mediático mundial hacia las mujeres. A la propia Lucía se le rompe la voz al relatar tres casos de mujeres atacadas, secuestradas y violadas en México. La periodista nigeriana de la revista Africa Today (Londres), Bunmi Akpata-Ohohe, enfatiza con una gran gestualidad que en los titulares de diarios la mayoría de los protagonistas son hombres, y cuando una mujer es el sujeto del título es porque ha sido víctima de la violencia. Y finaliza su cruel conferencia diciendo que si las mujeres gobernasen “la mitad de las guerras no existirían”. Un hombre en la primera fila se revuelve en su asiento al oír esa declaración y más tarde aprovechará para intentar, de forma fallida, representar y defender el sexo masculino ante tal verdad. Maysa S. M. Ameen, presentadora de la televisión Al Hurra (Iraq), explica, con tal velocidad que el traductor se ahoga en su propia respiración, que es una mujer mal vista en Bagdad. Es una persona non grata en la sociedad e incluso repudiada por el 80% de las mujeres que llevan velo en la ciudad. “Si una mujer consigue acercarse, aunque sea lo más mínimo al poder, su mentalidad será totalmente varonil”. Un fotógrafo la retrata en el momento en que comenta, cabizbaja, que ha salido ilesa de cuatro coches-bomba. Montserrat Minobis, directora de Catalunya Ràdio y moderadora, deja al aire un comentario que podría ofender a directivos de algunos medios: “me han rechazado artículos por ser mujer”. Imperdonable.
En el turno de preguntas cada uno de los seis hombres tuvieron algo que comentar, criticar e incluso puntualizar. Hasta que habló Gurpreet Batí, dramaturga de origen sikh: “es nauseabundo darse cuenta que todo lo femenino es menospreciado, hasta la propia maternidad. Las mujeres tienen el poder más grande del mundo: dar vida”.Amén.

Homomonio para "tarados"

El 22 de Abril el Congreso aprobó el matrimonio homosexual. Han pasado sólo cinco días y ya se han disparado balas desde la otra acera.
Lluís Caldentey (quédense con el nombre) alcalde de Pontons, una pequeña localidad situada cerca de Vilafranca, declaró que un gay “es una persona tarada, que nace con una deformación física o psíquica”. Creo que nos hemos quedado con las ganas de saber si es física o psíquica.

El arzobispo emérito de Barcelona, Ricard María Carles, señaló que si se antepone la obediencia a la ley a la propia conciencia “esto lleva a Auschwitz”. Vaya, ahora acaba de salir del armario un religioso antidemocrático.
Y eso no es todo. Leo con asombro en la sección de “Cartas al director” de varios diarios que la palabra “matrimonio” designa la unión, exclusiva y únicamente, de un hombre y una mujer. Habrá gente que utilice eso para decir que es antinatural que dos personas del mismo sexo mantengan una relación. Gente que apelará a la Bíblia, personas que nombrarán a los célebres Adán y Eva. Y otros dirán que va en contra de la Teoría Evolutiva de Darwin. Y yo me pregunto ¿realmente son ellos los que evolucionan? Las personas homosexuales nos han avanzado, ellos han evolucionado por encima de los que todavía tenemos prejuicios al salir a la calle o al entrar en un restaurante. Así pues, si para esas personas que consideran que la palabra “matrimonio” no es la adecuada, yo me ofrezco voluntaria para introducir un nuevo vocablo. Homomonio : “del latín homomonium, dícese de la unión legal, aprobada el 22 de Abril de 2005 en el Congreso de los Diputados de Madrid con un total de 183 votos por encima de los 123 negativos y los 6 abstenidos, de dos personas del mismo sexo”. Ahora nadie tiene razón posible para sentenciar que los gays y las lesbianas no puedan casarse. Y si creen que la tienen, son tarados con problemas físicos o psíquicos

Las curvas de Tarragona

Una chica negra está cantando dentro del metro. Las personas de su alrededor, una mujer de unos 50 años, dos jóvenes de 25 años y un hombre de unos 60, intentan hacer ver que no la oyen. Pero eso es imposible.
La chica canta algún son parecido a esas melodías de rituales africanos que hemos visto, alguna vez, por TVE2. Las dos jóvenes se ríen sin parar, incluso una intenta secarse las lágrimas con disimulo.
Al ser las 8 de la tarde el metro está hasta los topes. La gente se apreta para entrar en el vagón, se pisan, se pelean por un hueco en las sillas negras y se cogen de donde pueden. Y sigue cantando esa chica: "aahhyaaa... ayauuuhh, ayayayayaaaa UUUUHHHHHAAAAAYYYY.... AYAYAYAA..." De pronto a un ejecutivo se le desparraman los papeles que tenía en la mano. Las dos jóvenes explotan, esta vez sin reprimirse, y sueltan dos carcajadas que resuenan en los oídos de los viajantes. El pobre hombre se agacha para recoger los documentos, un turista lo ayuda y un chico con rastas también se agacha para facilitarle el trabajo. Al levantarse con el fajo en las manos se le cae el maletín y salen rodando unos cuantos bolígrafos. Un boli bic por allí, un Pilot choca contra la puerta, unos lápices contra los pies de alguien...
"Ayayauuh.. ayaya... uuuayayayaeeeeeoooo..."
"Jajajajajajaja...jajajajajajaja... AAAHHH!!! Jajajajajajajaja..."
"Pròxima parada Sants Estació, correspondència amb línia 5 i ferrocarrils de la Generalitat"
Bueno... aquí viene lo divertido. El tramo que hay de la estación de Tarragona hasta Sants destaca por sus dos curvas traicioneras. Si el conductor del metro mide su velocidad, los viajantes se inclinarán al son del vagón, pero si el chofer apreta más de lo normal... los vagones se convierten en cajas-sorpresas en manos de un ansioso niño. Y pasó.
Volvieron a caer los papeles. Se cayó la guitarra de un joven. La chicas siguieron riendo. La mujer negra gritaba a todo pulmón. Un grupo de japoneses se agarraban a donde podían. Una niña gritaba el inconfundible nombre de su madre. Y pasó. Pasaron las curvas. Pasaron los papeles. Pasaron las risas y los cantos tántricos. Ahora sólo había silencio.

¿Una isla aislada?

¿Una isla aislada?

Se suele decir que "lo que pasa en una isla ahí se queda".
En Ibiza pasan muchas cosas: buenas, malas, diferentes, sorprendentes... uno se distrae y saca aquello que desconocía. Un par de lentillas gastadas por el humo de una discoteca, unos ojos azules, un acento suizo y unas manos demasiado largas han picado a las puertas de Barcelona.

¿Realmente lo que pasa en una isla ahí se queda?

Desmitificando seres

Hay veces en que, sin saber porqué, mitificamos a alguien. Lo consideramos la suma representación de la perfección. Esa persona lo tiene todo.

Pero nunca has cruzado una palabra con él. No sabes nada más que lo que ves.
Esto bloquea nuestra mente y no nos deja pensar en que puede ser como nosotros. Y el simple hecho de pensar "puede ser como nosotros" nos bloquea aún más.

Pero llega un momento en que, sea por el efecto de cualquier tipo de apoyo técnico (alcohol, grupo de amigos, o simplemente una dosis de alegría momentánea), compartimos unas palabras, y todo se derrumba. El tupido y opaco telón cae poco a poco y nos acabamos desnudando ante una persona que ya está desnuda.

... todavía mi telón está a media asta, esta noche quiero que baje del todo. ¿Tendré que seguir ciertos consejos o dejarme llevar por mí misma?... simplemente "que fluya".

Que fluya...
Sí... que fluya.

Q u e f l u y a .

¿Las pecas son como...?

¿Las pecas son como...?

"Cara pigada, cara estimada"...
"Cara pecosa, cara amorosa"

Hay pocas personas con pecas. Es algo curioso: unas manchitas de color naranja o marrón que aparecen por todo el cuerpo cuando tomamos el sol. Las pecas son exóticas, son bellas las lleve quien las lleve, son atípicas, dulces, estan sujetas al azar del cuerpo, un poco infantiles, son sorprendentes, esporádicas ... son... son...
son...
... son...

... son... ¿son... como... el amor?